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Bordes deshilachados IX




Tres veces ha subido a la montaña en lo que va de mes para enseñar la montaña a los extranjeros, como si al mostrarla le perteneciera.

*

Todos los días a la misma hora se cruza con un desconocido y automáticamente se convierte en la desconocida con la que él se cruza todos los días a la misma hora.


Cuando el cuerpo está cansado parece que la mente se arrastra sobre un caballo viejo.


Dejó testimonio de todo lo que pensaba y de todo lo que hacía y para darle sentido se convirtió en un lugar al que se regresa, o sea en un libro abierto sobre la mesa, en el libro que tenía dentro.



Comentarios

Iván ha dicho que…
Ay, Pepa, qué buenas son tus fotos. Un abrazo muy fuerte. Grandes intuiciones poéticas.
Pepa ha dicho que…
Gracias, Iván, eres muy generoso, otro abrazo para ti.