Ir al contenido principal

Una especie de confianza



Sujeta a la baranda de cubierta
deja que el balanceo del mar
le arrulle en su equilibrio.
No tiene nada que hacer
mas que dejarse llevar,
soltarse y dejarse llevar.
Como por una especie de confianza,
como por una especie de humildad,
de extrema pequeñez
que le hace sentir grande
y pequeña otra vez.

Comentarios

Iván Cabrera ha dicho que…
Late constantemente la tentación de caer para subir a lo profundo, como el nadador de Montale.
Kiddo ha dicho que…
Mary.

Me había perdido de tu voz que casi escucho imaginada leyendo estás frescas palabras, que me soplan cual brisa marina los deseos de ser quien pende al borde de la baranda.

Un beso.

Entradas populares de este blog

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.

La hoguera

Esta luz, que escribe en el aire, es tu luz, la hoguera, que escribe en el aire.