Entra en un café, se sienta en una mesa y despliega sus objetos: los cigarrillos, el té rojo y como árboles de su bosque particular, los libros en la mesa, erguidos.
Como un niño que fabrica con sus trastos universos, también, sobre la mesa, la libreta y el bolígrafo.
Y sumergido en su propio universo alcanza el tiempo en nuestro espacio para ir trazando trayectorias elipticas que compondrán una lectura que acomode en su propia ley de la física galaxias enteras con sus particulares nebulosas.
Kiddo, otro abrazo para ti, gracias por tu incondicionalidad. Sergio, como me gusta tu entusiasmo, me anima a seguir escribiendo, muchas gracias por tu generosidad. Saludos, Gamar, es justo eso de crear nuestro universo propio, saludos desde muy lejos, también.
Iván Cabrera ha dicho que…
El universo, el reino es de un niño, como escribió Heráclito: es el quien tira los dados. ¿Es que alguna vez podremos dejar de ser el niño que fuimos? No se puede vivir mucho tiempo sin un resto de inocencia. Besos.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.
Comentarios
Abrazo mujer.
Un abrazo.
Por eso son libres los pibes.
Viven en sus universos. Hasta que la sociedad los va tragando.
Saludos desde muy lejos
Sergio, como me gusta tu entusiasmo, me anima a seguir escribiendo, muchas gracias por tu generosidad.
Saludos, Gamar, es justo eso de crear nuestro universo propio, saludos desde muy lejos, también.