En un jardín, dos niños pequeños descubren a una cría de gato. Se agachan lentamente, juntan sus dedos índice y pulgar y, acercándolos al gato, balbucean unas sílabas en ningún idioma. El gato les responde con un sonido. Sólo ellos conocen ese hablar.
Comentarios
Abrazo mujer.
Un abrazo.
Por eso son libres los pibes.
Viven en sus universos. Hasta que la sociedad los va tragando.
Saludos desde muy lejos
Sergio, como me gusta tu entusiasmo, me anima a seguir escribiendo, muchas gracias por tu generosidad.
Saludos, Gamar, es justo eso de crear nuestro universo propio, saludos desde muy lejos, también.