Peskovich, gracias por tu comentario. Un amigo me dijo que este poema le hablaba de literatura, del misterio de las palabras, y ese encuentro mental del que hablas tú es también un poco eso, o a mí me lo parece, a pesar de no serlo. Saludos.
A mí el texto me ha sugerido el concilio, siempre pospuesto, entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son.
"Ya lo sabrás... " Sí, ese verso es esperanzador. Eternamente esperanzador. O no. Lo extraño del caso es que a veces ambas realidades se cruzan en un punto imprevisible de lo que somos o imaginamos ser.
Certeza o deseo de una vida junto a él. Deseo de dominio sobre la mente ajena, o acaso tan solo al echar las cartas a otro, reconocerte en su futuro. Gitana enamorada.
Al final una advertencia d eno pasar inadvertido a ningún costo: "Ya lo sabrás... "
Diego, muchas gracias por tu comentario, me parece interesante lo que dices: "entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son". Creo que si lo aplicamos a uno mismo, lo que realmente somos y lo que imaginamos que somos siempre será irreconciliable, como un espejo que se refleja en otro haciendo un fractal infinito. Si de eso se trata, saludos. Kiddo, agradezco tu comentario pero no comprendo lo que quieres decir, un saludo ;-))
Iván Cabrera ha dicho que…
Es muy importante que exista esa habitación vacía en la mente (quizá más de una) para que en cualquier momento pueda surgir allí lo inesperado: estancias para la imaginación y/o el deseo. Saludos cariñosos.
Sus dibujos brillan como los ojos de un gato, parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado, para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa. Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.
Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija, se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles. Pero, a diferencia del gato, no recordaba el camino de vuelta.
como una ráfaga de luz se desvaneció entre mis dedos el tiempo sin querer imaginarlo así los días transcurren como en una vía de tren guiados por los sábados y domingos por los meses y los años y al final parece que sube y luego que vuelve a subir como un tiempo en el tren veo pasar el paisaje y muevo la cabeza para no perderme nada
Comentarios
Enhorabuena
Peskovich, gracias por tu comentario. Un amigo me dijo que este poema le hablaba de literatura, del misterio de las palabras, y ese encuentro mental del que hablas tú es también un poco eso, o a mí me lo parece, a pesar de no serlo. Saludos.
"Ya lo sabrás... " Sí, ese verso es esperanzador. Eternamente esperanzador. O no. Lo extraño del caso es que a veces ambas realidades se cruzan en un punto imprevisible de lo que somos o imaginamos ser.
Un saludo. Y hasta mañana...
D.
Al final una advertencia d eno pasar inadvertido a ningún costo:
"Ya lo sabrás... "
Si de eso se trata, saludos.
Kiddo, agradezco tu comentario pero no comprendo lo que quieres decir, un saludo ;-))