Peskovich, gracias por tu comentario. Un amigo me dijo que este poema le hablaba de literatura, del misterio de las palabras, y ese encuentro mental del que hablas tú es también un poco eso, o a mí me lo parece, a pesar de no serlo. Saludos.
A mí el texto me ha sugerido el concilio, siempre pospuesto, entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son.
"Ya lo sabrás... " Sí, ese verso es esperanzador. Eternamente esperanzador. O no. Lo extraño del caso es que a veces ambas realidades se cruzan en un punto imprevisible de lo que somos o imaginamos ser.
Certeza o deseo de una vida junto a él. Deseo de dominio sobre la mente ajena, o acaso tan solo al echar las cartas a otro, reconocerte en su futuro. Gitana enamorada.
Al final una advertencia d eno pasar inadvertido a ningún costo: "Ya lo sabrás... "
Diego, muchas gracias por tu comentario, me parece interesante lo que dices: "entre lo que imaginamos de los demás y lo que en verdad son". Creo que si lo aplicamos a uno mismo, lo que realmente somos y lo que imaginamos que somos siempre será irreconciliable, como un espejo que se refleja en otro haciendo un fractal infinito. Si de eso se trata, saludos. Kiddo, agradezco tu comentario pero no comprendo lo que quieres decir, un saludo ;-))
Iván Cabrera ha dicho que…
Es muy importante que exista esa habitación vacía en la mente (quizá más de una) para que en cualquier momento pueda surgir allí lo inesperado: estancias para la imaginación y/o el deseo. Saludos cariñosos.
Anotó en la libreta una lista de detalles, todo lo que quería hacer antes de partir. Incluyó la fecha en el repaso, para no olvidar nunca en qué momento lo decidió.
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Permanecer sentada cuando todos estaban de pie, ese fue su único acto de rebeldía.
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Es una solitaria porque siempre está contigo.
En un jardín, dos niños pequeños descubren a una cría de gato. Se agachan lentamente, juntan sus dedos índice y pulgar y, acercándolos al gato, balbucean unas sílabas en ningún idioma. El gato les responde con un sonido. Sólo ellos conocen ese hablar.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
Comentarios
Enhorabuena
Peskovich, gracias por tu comentario. Un amigo me dijo que este poema le hablaba de literatura, del misterio de las palabras, y ese encuentro mental del que hablas tú es también un poco eso, o a mí me lo parece, a pesar de no serlo. Saludos.
"Ya lo sabrás... " Sí, ese verso es esperanzador. Eternamente esperanzador. O no. Lo extraño del caso es que a veces ambas realidades se cruzan en un punto imprevisible de lo que somos o imaginamos ser.
Un saludo. Y hasta mañana...
D.
Al final una advertencia d eno pasar inadvertido a ningún costo:
"Ya lo sabrás... "
Si de eso se trata, saludos.
Kiddo, agradezco tu comentario pero no comprendo lo que quieres decir, un saludo ;-))