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La azotea



Me gustaría dejar dormidas a las palabras en mi cama,

aunque sería mejor barrerlas como a la azotea de mi casa.

Mi casa tiene una azotea,

desde allí diviso y hago

como si mantuviera el orden.



Me parezco a la casa, pero no soy.

El pasillo lleno de palabras, pero no son.

Pensamientos que quieren abrir ventanas que no son ventanas.


Comentarios

Robanix ha dicho que…
La casa de las palabras!
Si de eso se trata... ha dicho que…
Somos como nuestra casa, porque somos ella de alguna manera.
Seria raro estar en una casa que no la veamos como a nosotros mismos, no?
RosaMaría ha dicho que…
Qué buena reflexión! La foto me encantó, como todo lo leído hasta aquí. Un abrazo y encantada de conocerte. Pura casualidad, aunque estas no existen.
Pepa ha dicho que…
Robanix, me encantan tus comentarios! un abrazo.
Si de eso se trata, esta claro que la casa es un reflejo de cada uno de nosotros, como lo son todas las cosas que nos rodean, los objetos cobran la vida que nosotros les damos, un saludo, gracias por tu visita.
Rosa María, otro abrazo para ti, muchas gracias por tus comentarios, efectivamente que no exsiten las casualidades, todo está conectado, saludos.
Iván Cabrera ha dicho que…
Las palabras se deslizan entre las sábanas de la cama como una lúbrica serpiente entre los amantes que se han encontrado en su primera noche.

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