Muy sugestiva la fotografía, perfecto el aforismo-poema. Disfruto de la foto y del poema con música de Jan Garbarek de fondo, y la suma hace que el mundo parezca un lugar mejor.
Gracias Robanix, tus comentarios me llenan de ánimo. Otro beso para ti. Dédalus, muchas gracias por pasarte por aquí, un saludo.
Iván Cabrera ha dicho que…
Preciosa la foto, y es cierto: alguien debe decirnos a veces desde fuera que el refugio no es una jaula, que no estamos solos, sino hablando en soledad. A veces, es el mirlo, ese amigo mío de muchas tardes.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.
Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.
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Gracias
un beso
Saludos.