Ir al contenido principal

Leyenda




El dragón y el volcán

reposaban juntos en el horizonte,

como bellos durmientes

a la espera de su fuego.

Comentarios

Ramiro Rosón ha dicho que…
Qué curiosa imagen... La cordillera, que semeja la espalda de un dragón con sus crestas, y el volcán duermen un mismo sueño: el sueño de la tierra silenciosa y sosegada, el sueño de la isla.

Muy bien escogida la foto. Pocas veces había visto una foto del Teide con ese aire de misterio.

Saludos.
Isidro Hernández ha dicho que…
Diría, amigo Ramiro, que se trata de una imagen tomada desde las casas de la cumbre, en Anaga. Desde allí el dragón es la montña, y la montaña, el dragón.
Pepa ha dicho que…
La imagen la tomé a la vuelta de un paseo al Teide. A través del cristal trasero del coche en movimiento, vi al dragón y al volcán, justo cuando había perdido la esperanza de verlos. Gracias a ambos por la visita.
Robanix ha dicho que…
en el interior del volcán siempre esperan los dragones a ser liberados

Entradas populares de este blog

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

La hoguera

Esta luz, que escribe en el aire, es tu luz, la hoguera, que escribe en el aire.

Los desconocidos

Parece que hablan otro idioma pero les pasa que se desconocen a sí mismos.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.