el ocio de la tarde tornó la cortina en un juego de pizarra y árbol
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Anónimo ha dicho que…
Hola, voy a ser muy osada al escribir esto, ¿has intentado contemplar tu poema sin la preposición y el artículo de la última línea? Me encanta tú linea de haikú, me encantas tus silencios sugeridos. De nuevo mil disculpas por mi osadía.
El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.
No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.
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Me encanta tú linea de haikú, me encantas tus silencios sugeridos.
De nuevo mil disculpas por mi osadía.
tornó la cortina
juego de pizarra y árbol
Menos es más, tienes razón, muchas gracias anónimo.