Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.
Comentarios
que curioso, hasta anoche ni siquiera sabia como te llamabas...
me encanto hablar ese ratito minúsculo contigo...
en tan poco dejaste ver mucho de ti..y creo que yo tb de mi :)
me pasare por aquí de vez en cuando
Un besote grande
que llevas viendo
en tu paisaje cotidiano
de personajes anónimos.
Tantas vidas por descubrir
como espejos donde mirarse