Ir al contenido principal

El desorden



El argumento de la silla y la mesa es el despacho,
el de las galletas, una merienda.
El agua es el argumento de la sed.
Aun así, a pesar del orden,
una lavadora vieja y una rueda de una bicicleta
habitan en un vertedero,
y en los grandes almacenes
las novedades literarias y la leche de oferta
se colocan al lado de unos zapatos del cuarenta.
Porque la condición esencial
para llegar a ser argumento
es que el desorden preceda a la trama.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La posibilidad del silencio

El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.

En el borde

Si temes es porque no amas y porque no comprendes que todo puede ocurrir. Si no temieras, ya habrías desaparecido.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.