Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.
Comentarios
Mary, me haces abrir unos enormes ojos cada que vengo acá. Leerte alimenta el alma atormentada de los que hacemos parada en este blog.
Gracias por escribir estas cosas tan hermosas.
Un abrazo.
Kiddo, gracias a ti, es una satisfacción que te sientas reconfortada, otro abrazo.
Sergio, siempre me gustó la palabra resonancia. Gracias por tu lectura.