Ir al contenido principal

Sin título




No,

las palabras no hacen el amor

hacen la ausencia.


Alejandra Pizarnik


Para Elvira.


Las palabras son ausencia de lo que fecundan

por eso algunas palabras están llenas.


No, las palabras no son lo que nombran
pero algunas sí,

amor.




Comentarios

Waldo ha dicho que…
No, las palabras no son lo que nombran, pero las tuyas, cuando aciertas, sí.
Pepa ha dicho que…
Y qué complicado es acertar. Gracias, Waldo.
Emma ha dicho que…
Me gustó mucho tu blog. Este post sobre las palabras tiene encanto.
Pepa ha dicho que…
Emma, gracias por tu comentario, saludos.
Iván Cabrera ha dicho que…
"Vení a dormir conmigo. No haremos el amor: él nos hará" (Cortázar), ¿también ocurrirá esto con las palabras? No las decimos, nos dicen. Hacemos el amor con ellas.

Entradas populares de este blog

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.

Todos los habitantes

Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.

La soledad y el espejo

Los espejos solo funcionan en compañía, la soledad es traslúcida. ¿Cómo es que no se ve si lleva toda la vida consigo misma? En soledad somos muchas cosas que dejamos de ser cuando nos relacionamos, no todos estamos orientados hacia el espejo. Hablamos de otros para no estar solos. Siempre nos acompañamos, pero sobre todo en soledad.