Ir al contenido principal

Un pensamiento perdido




Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija,
se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles.
Pero, a diferencia del gato,
no recordaba el camino de vuelta.

Comentarios

Robanix ha dicho que…
que guay, como se puede perder un pensamiento perdido?¿
Pepa ha dicho que…
Hola Sofi, me gusta tu pregunta. Un pensamiento al que no le quieres seguir el rastro, tal vez. Un abrazo.
Isidro Hernández ha dicho que…
Muchas veces he querido anotar en mi libreta un pensamiento perdido minutos antes, sin que haya encontrado la manera de llagar hasta él. Y después ya no he podido recuperarlo. Sin duda, habría que construir pasadizos de aire que nos llevasen hacia esos pensamientos que una vez se perdieron. O un tobogán, mejor. Sí, por qué no... un tobogán para abalanzarnos sobre ellos.
Ramiro Rosón ha dicho que…
Si un pensamiento se aleja de las palabras, que son su natural refugio, se acabará perdiendo sin remedio, pues en aquéllas se fijan los pensamientos y emociones, aunque, a menudo, a uno le parezca que el lenguaje no puede expresar todo lo que uno piensa o siente. A mí, alguna vez, me ha sucedido lo mismo que a Isidro; se me ocurre un verso, una frase que no apunto, confiando en mi memoria, y que después no logro recordar y se acaba perdiendo, irremediablemente, en el olvido.

Hermosa foto y hermoso poema.

Saludos cordiales.
Pepa ha dicho que…
Alguna vez he escuchado que el poema sigue a su autor hasta que se convierte en palabras, y no lo abandona hasta que es atrapado, pero creo que si no lo escribes, por mucho que te siga, terminará perdiéndose.
Me gustó, Isidro, ese tobogán para abalanzarse sobre los pensamientos, es más divertido que sentarse ante un papel en blanco con el lápiz afilado.
Ramiro, muchas gracias por confirmar el olvido, un abrazo a los dos.

Entradas populares de este blog

el fantasma

y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina
  Escribir es la amiga que no deja de serlo. Estiro las ideas, para que tomen la curva. La respiración es el manual de vuelo.
 "Ay, ese niño, que me mira fijo, cómo me juzga por lo que no he sido".  Luis Feria Soy una niña y estar despierta es el poema. Ser una niña y estar despierta es el poema.