Ir al contenido principal

Al otro lado



Acostumbrado al peligro
saltó vallas y espinas
chocó contra personas y muros
murió por causas injustas
pero nació en ese instante
al otro lado de la sombra.

Comentarios

SANDY ha dicho que…
Me encanta visitarte habitualmente, porque tus palabras,reflexiones o poemas suelen ser cortos pero intensos, no sólo transmiten un mensaje sino también una emoción, gracias.
Pepa ha dicho que…
Muchas gracias Sandy por tus visitas y tus palabras. Me hace mucha ilusión que pases por aquí y más si consigo trasmitirte una emoción, realmente de eso es de lo que se trata y no te creas que no me ha costado entenderlo ;-)), un abrazo grande
Anónimo ha dicho que…
Hola María José!

Tu arbusto de las palabras hoy me ha resultado catártico, quizá porque así me encuentro: removiendo la sombra hacia los lados para que entre más luz. Gracias por la claridad tras-lúcida que me ha aportado ver al otro lado. En época primaveral se comprende muy bien el arte de re-nacer y de florecer como un pétalo nuevo. Que sigas abonando y regando belleza. Un saludo y un abrazo. Cuerpo de palabra.
Pepa ha dicho que…
Cuerpo de palabra,muchas gracias por ver abono y agua en mis versos, es todo lo que quería ser, un abrazo para ti también

Entradas populares de este blog

La posibilidad del silencio

El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.

En el borde

Si temes es porque no amas y porque no comprendes que todo puede ocurrir. Si no temieras, ya habrías desaparecido.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.

Una forma sin palabras

En un jardín, dos niños pequeños descubren a una cría de gato. Se agachan lentamente, juntan sus dedos índice y pulgar y, acercándolos al gato, balbucean unas sílabas en ningún idioma. El gato les responde con un sonido. Sólo ellos conocen ese hablar.