y el tiempo y el amor te sobran para esquivar las traslucidas tristezas para borrar los encuentros con el fantasma y jugar con la luz que entra por la ventana del cielo hasta la mesa de la cocina
Creemos tener bajo control a los sentimientos porque los hemos observado muchas veces, porque los hemos habitado o ellos a nosotros, porque estamos hechos de eso, no lo sé. Pero realmente son los sentimientos los que dominan el cotarro. Ellos organizan nuestra rutina, duermen en todas las habitaciones de nuestro cuerpo, se asoman a la ventana de la casa, con todas sus caras y edades. Tengo la sensación de que las personas que me rodean creen que hablo según un criterio ajeno, y es cierto, hablo según el criterio de cada uno de los habitantes de mi casa.
El presente es como una rama de árbol que nos retiene, solo ella nos salva del tiempo, como a los pájaros. * En la soledad se descubre que al echar de menos a alguien, a veces, se le atribuyen cualidades que en el fondo te pertenecen. * Cuidar de un objeto de alguien que ya no está es como cuidar de un recién nacido.
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