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Cuando escribo, no estoy sola, me acompañan ellas, las que escribieron.
A pesar del tiempo, en una habitación propia, la campana de cristal sigue asfixiándonos. Escribir es el único lugar, lo demás es ilusión y condescendencia.
Al escribir respiramos: Sylvia Plath, Violette Leduc, Emily Dickinson, Simone Weil, Virginia Wolf, Josefina de la Torre, Olga Rivero Jordan, Wislawa Symborska, Pino Ojeda, Mercedes Pinto, Emilia Pardo Bazán, Lucia Berlin, Natalia Sosa Ayala, Marina Tsvietáieva, Carmen Laforet...

Cuando escribo, recuerdo sus caras y levanto la mía.

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