Ir al contenido principal

Teorias personales 8







Cuando se dio cuenta que estaba sola empezó a escoltarse.


Pero asusta sentir que es una la que se acompaña.


Como adelantarse a una misma o mirarse al espejo.


Divisa el final del paisaje.


La sorpresa de escuchar a un grillo en enero o la falta de memoria necesaria para el asombro.


En este universo de palabras soltar el bolígrafo es rendirse en vano.






Comentarios

Entradas populares de este blog

La posibilidad del silencio

El silencio no es ausencia de sonido, (lo he leído), ni una fe, ni un presentimiento (eso me han dicho). El silencio podría ser: cuando te marchas, yo me quedo contigo.

En el borde

Si temes es porque no amas y porque no comprendes que todo puede ocurrir. Si no temieras, ya habrías desaparecido.

La calle de la espera

No tienen más que hacer que esperar. Esperar a que llegue el invierno. Y con los primeros rayos de frío sobre una ciudad desconocida dibujar un mapa de paseos y encuentros y esperar. Hasta encontrarse más tarde, sentados en las escaleras de una plaza. Se ven venir a lo lejos y bajo el pilar de un puente se protegen de la lluvia, y hasta luego. Pues saben que en algún lugar futuro al final de la calle de la espera siempre habrá un refugio para cuando llegue el invierno.

Bordes deshilachados I

Me gusta el verano porque, mientras conduces, tocas mis piernas. * Mi mente está vacía pero no sé si es un logro o una venganza. * Dos perros se cruzan en mi camino, uno podría ser yo, el otro también. * A través de la ventana veo unas piernas que se alejan en la calle y la vida a la altura de la acera, a la altura de esas piernas, de una rueda. Tengo que mudarme de este sótano.