Ir al contenido principal

Desayuno





Aquella tarde desvestimos el fondo de la taza para descubrir que no había fondo.


Hace calor y apagamos las luces para volver a la caverna.


Me levanto con las palabras, el desayuno está debajo de esas páginas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los desconocidos

Parece que hablan otro idioma pero les pasa que se desconocen a sí mismos.

La alfombra voladora

Sus dibujos brillan como los ojos de un gato, parecen dispuestos a colocarse de un salto en el ala del tejado, para ver todo desde arriba y cambiar el punto de vista, piensa. Desde abajo, pisoteada en la puerta, le queda grande la vida.

Un pensamiento perdido

Como un gato que abandonaba temporalmente la morada que le cobija, se aventuró a salir de su resguardo de palabras y papeles. Pero, a diferencia del gato, no recordaba el camino de vuelta.