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A través del cristal empañado y lleno de polvo
rodando a cien kilómetros por hora
con el cansancio del trayecto acumulado
y el hambre de llegar por todo el cuerpo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Desde que arribé a tu espacio he leído varias veces y con más atención, de entre todos, estos versos veloces y precisos. La última línea de este poema quizá concentra una poética de claridades que agradezco, como agradezco tu blog que descubro hoy.


Saludos...

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